Un día, nuestra chica normal conoció a un chico, un chico que le llamaba la atención. Desde un primer momento, le pareció interesante y gracioso, aparte de guapo, por supuesto. Empezaron a hacerse amigos. Al principio, no se solían ver, pero de vez en cuando, ella pensaba en él. Poco a poco, la amistad iba creciendo, se iban conociendo más y la chica, cada vez pensaba más en él. A ella le gustaba, no lo tenía muy claro, pero era así. Aunque lo veía como algo inalcanzable, demasiado para ella y su normalidad.
Una noche, así, sin más ni más, comenzaron a hablar, y desde entonces hablaron casi todos los días. La chica comenzó a darse cuenta de que ese chico no era como los demás, él era muy especial. Hasta que un día, sin previo aviso, se enamoró. No se dio cuenta hasta más tarde, pero así era. Ella soñaba con que algún día le diría todo, y que entonces se besarían y sería la persona más feliz del mundo.
Los días y las semanas transcurrieron, ellos seguían hablando todos los días, pero habían pasado mucho tiempo sin verse, ella le echaba muchísimo de menos. Pero de pronto un día, todo ocurrió, quizás demasiado rápido para poder asimilarlo. Ese día, bueno, mejor dicho, esa noche, algo en su corazón se rompió en mil pedazos.
Desde entonces, y a día de hoy, no ha vuelto a ser la misma. Desde aquella noche, sueña todos los días con ese chico. Pero aún tiene ilusión, aún tiene esperanza, aunque sea diferente. Aún siente aquello, aún piensa en él todos los días.Y sigue esperando, a que algún día, se den un beso, se abracen y se den la mano.