jueves, 8 de agosto de 2013

Cuando las gaviotas vuelven a la costa: Capítulo 4

Al día siguiente, todo el mundo me preguntaba como estaba.
Soporté lo mejor que pude el día. Me sentí bien, ya que la gente me prestaba mucha atención y procuraba no hablar mucho de mi madre por si acaso me ponía a llorar, o me enfadaba. Pero, aunque mucha gente estaba enterada, no todos lo estaban. Por eso a algunos les pareció un poco raro, y a última hora una chica me preguntó que me pasaba. Yo iba decírselo sin ninguna dificultad, la chica no tenía ninguna mala intención, pero rompí a llorar, y me fui sin dar explicaciones.

Mientras paseaba por la playa, pensé en mi madre, y también en mi padre. Entonces me di cuenta de algo. Corrí con todas mis fuerzas hasta mi casa, cuando llegué, abracé a mi padre:
-Lo siento papá, lo siento mucho no quería decir eso el otro día.
-No pasa nada Fani, sabes que te quiero muchísimo-.Dijo resaltando la í.
-Y yo a ti papá. Venga vamos, tenemos que arreglar la casa y hacer la comida.
A partir de ese día, mi padre fue mejorando, y al cabo de un mes estaba mucho mejor, seguía echando en falta a mamá, pero, de otra manera.

Acababa de empezar el verano, y como todos los años, nos dábamos el primer baño, comíamos en la playa y nos dábamos un paseo al atardecer:
-Papá, no se, es que es el primer año que lo hacemos sin mamá y me resulta extraño-.Dije.
-Pero Fani, ¿no oyes ese ruido?
-¿El mar?-.Dije un poco extrañada.
-No, es tu madre diciendo, adelante-.Me respondió. Me limité a sonreirle, y grité:
-¡Al agua!

Nos lo pasamos muy bien, nos comimos un bocadillo bien grande, y nos dimos un paseo acompañados de un precioso atardecer. De pronto se oyeron unos ruidos y mire al cielo, era una bandada de gaviotas:
-¡Mira papá!, la gaviotas han vuelto a la costa.


No hay comentarios:

Publicar un comentario