lunes, 22 de septiembre de 2014

In my life (II)

Abrí más los ojos para poder leerlo mejor. Me quedé atónita, por un momento estuve completamente quieta, ni siquiera respiraba. No me podía creer las palabras que estaba leyendo en la pantalla. Entonces, la euforia se apoderó de mí. Salté de la silla, ahogué un grito, reí, reí, reí, me tiré a la cama: "¡SÍ!¡SÍ!¡SÍIII!", repetía. Llegué a marearme incluso, me faltaba el oxígeno. Jamás había pensado que uno de los momentos más felices y de más euforia de mi vida lo viviría en mi habitación, sola. Lo que había soñado y anhelado durante tanto tiempo ahora se había cumplido. Intenté tranquilizarme, intenté volver a sentarme en la silla, intenté escribir algo, pero no podía. Las manos me temblaban tanto que no podía escribir sin cometer mil errores. Le daba golpes al teclado porque no sabía con qué palabras describir lo que sentía en ese momento. Tras un largo rato conseguí más o menos tranquilizarme. Seguíamos hablando, pero yo creía que era una broma. Aquello era muy irreal, no podía estar pasando. Porque aquello era un sueño, un dulce sueño que se había convertido en realidad. Me dijo que tenía miedo a decírmelo por si me daba rabia, por si me sentía triste después de tanto tiempo. Pero, ¿cómo podía estar enfadada? ¿cómo podía estar triste? Todos aquellos meses, todas aquellas noches, todos aquellos llantos, TODO, había desaparecido en el instante en el me lo dijo. Unas simples palabras habían acabado con todos esos recuerdos. Todo entonces era maravilloso, mi vida se había convertido en un cielo.