martes, 14 de julio de 2015
Al viento
Dejé la cárcel de mi cuerpo y volé más allá. Me di cuenta de que el mundo era mucho más amplio y, joder, qué increíble fue gozar de aquella libertad. Mi alma flotaba entre nubes de algodón mientras miraba el firmamento y una sensación de calidez recorría mi ser. Jamás me había sentido más embriagada que con sus brazos, que con sus besos, los del viento aquel que agitaba todos mis sentidos y hacía perderse a mi razón. Sopla, ¡sopla con más fuerza! Quiero volar más alto. Quiero amar más fuerte. Quiero sentir aún más sus labios.
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