Hace tiempo que no escribo. Demasiado tiempo quizá. Podría alegar que ha sido por falta de tiempo (es verdad que no he tenido mucho tiempo en estos últimos meses), pero, en realidad, ha sido por falta de inspiración. Falta de inspiración probablemente por el millón de cosas que me rondan en la cabeza y por perder la costumbre de escribir para evadirme y relajarme de vez en cuando.
Sin embargo, aquí estoy de nuevo, escribiendo una entrada no sé si para justificarme a mí misma el abandono de este blog durante tantos meses o para celebrar que he vuelto a escribir en él.
Soy consciente que no demasiada gente se para a leer lo que yo escribo, esto se ha convertido (se convirtió) en un diario de mis sentimientos escritos de una manera "lírica", si queremos llamarlo de alguna manera. Lo cierto es que tampoco escribo demasiado bien, sobre todo después de haber perdido tanta práctica.
En realidad, si que me he puesto a escribir por un motivo, y es que hace unas horas empezamos un nuevo año. Nunca está de más escribir algunos párrafos reflexionando sobre cómo ha sido el año.
Empieza 2016 y acaba 2015, año en el que siento que he crecido como persona, cosa que en verdad no es tan importante, todos los años crecemos como personas. Me han ocurrido y he visto muchas cosas y, de todo eso, lo único que puedo concluir de este último año es que ha sido simplemente maravilloso.
En 2015 he pasado la fase del instituto y he entrado a la universidad. Ahora estoy estudiando lo que quiero y, aunque resulte duro, siento que estoy donde debo estar, además de que he conocido nuevas personas, maravillosas muchas de ellas, con las cuales comparto muchos intereses.
Qué puedo decir sobre mi familia, genial, como siempre. No podría pedir a nadie mejor para acompañarme y ayudarme a crecer, para enseñarme día a día y hacerme ver que, aunque a veces no quiera admitirlo, que aún tengo muchísimo que aprender.
Mis amigos, otro pilar sobre el que me apoyo. Este año, por desgracia, el cambio de ambiente también ha implicado separarme de algunos de ellos (y sobre todo de ellas). Sin embargo, cada día, ellos y ellas siguen estando ahí, queriéndome, y yo queriéndolos a ellos. Y espero que esas amistades, tanto las más cercanas como las que se han alejado un poco, sigan estando por mucho tiempo.
Por último, pero por supuesto no menos importante, ha sido un año junto a la persona que siento que es el amor de mi vida. Todos y cada uno de los días que ha tenido el año me ha apoyado, me ha amado, me ha hecho sentir la persona más feliz de todo el mundo. No puedo traerle la luna ni llevarle a las estrellas para agradecerle todo lo que hace por mí, pero le daré todos mis besos, todo mi cariño y todo mi amor, cada día de mi existencia. Muchas gracias por un maravilloso año contigo, y espero que sean mucho más.
¿Conclusión? Hoy, 2 de enero de 2016, puedo afirmar con total certeza que soy muy feliz. Cada día me siento llena, me siento realizada, me siento llena de dicha. Me quiero y quiero a todas y cada una de las personas que hacen de mi vida un paraíso.
Muchas gracias y espero que este 2016 sea tan maravilloso como lo ha sido 2015.