Me siento engañada.
Me siento indignada.
Me siento estúpida.
Cómo las personas podemos dejar que nos ocurran estas cosas. Cómo les dimos el poder a quienes no se lo merecen.
El país decae, la gente baja la cabeza, los poderosos nos pisotean. Nosotros poco podemos hacer, mas que observar como danzan alrededor de nuestras almas deprimidas y como apuestan cuando caerá una más. Se ríen. Ríen mientras los sueños caen, mientras las esperanzas desaparecen. Se deleitan con nuestro sufrimiento. Se mofan de nosotros, exclaman, dicen, mienten. Nos damos cuenta, pero poco podemos hacer para evitarlo. No responden a las cuestiones. Se limitan a dar explicaciones sin sentido, esperando que nos lo creamos.
Nuestro sufrimiento está siendo en vano, ellos ganan, nosotros perdemos. Ellos pierden la credibilidad, pero siguen teniendo el poder. Nosotros ganamos seguidores, pero perdemos nuestras vidas. Cuánto tiempo durará esta farsa, cuánto más tendremos que aguantar.
La luz se apaga, la oscuridad gana. Otro alma cae. Otra carcajada suena. Continúa el ciclo. Ellos se hacen poderosos a base de nuestras almas. Nadie se enfrenta a ellos, nadie levanta cabeza, nadie saca pecho. Cuántas almas más han de caer, cuántas risas más han de resonar.
No habrá ningún héroe que nos rescate, ninguna persona se levantará en nuestro nombre. Nadie lo hará porque nosotros somos nuestros propios héroes, porque solo todos juntos podemos apagar sus risas. Solo todos juntos podremos levantar a los caídos. Solo todos juntos lo conseguiremos. ¡EL PUEBLO TIENE EL PODER!
No hay comentarios:
Publicar un comentario