Te veo. Te veo cuando miro al cielo azul, cuando observo el Sol acostarse tras el horizonte. Te veo en la oscuridad de la noche, en el brillo de las estrellas y en el blancor de la Luna. Te oigo en el sonido de las olas y en las más dulces melodías. Te huelo en la fragancia de las flores. Te siento en la calidez del agua caliente, en la de las sábanas de mi cama, en la de una mañana soleada de primavera.
Y es que, mi amor, estás en todas las cosas preciosas de este mundo. Porque todas ellas me recuerdan a lo maravillosa que has hecho mi vida.
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