Ya era rara cuando iba al colegio. Mientras que las demás niñas veían series de chicas estúpidas, yo me dedicaba a ver dibujos animados infantiles. Cuando ellas ya tonteaban y se besaban con los chicos, yo aún los encontraba como amigos. En tanto que ellas leían cuentos de princesas, yo los leía de piratas.
Varias veces me he llegado a plantear: ¿seré yo una chica rara entre normales, o, seré una chica normal entre raros? Da igual el planteamiento, era diferente, y lo notaba mucho. Nunca tuve muchos amigos y las niñas se metían un poco conmigo. Ninguna de mis amistades duraba mucho, siempre me dejaban tirada.
A pesar de todo esto, considero que tuve una infancia bastante feliz. Los pocos amigos que tenía me hacían sentir bien, aunque después desaparecieran. Mi familia me quería mucho y no puedo pedir otra mejor que la que tengo. Y yo, con mi propia imaginación, me hacía sentir feliz. A menudo me hacían compañía amigos imaginarios, normalmente eran personajes de series y películas. Soñaba que los conocía y vivía aventuras con ellos, imaginaba que tenía superpoderes, fantaseaba que salvaba a la gente. Todo eso, aunque parezca una tontería, me hacía realmente feliz.
Mi infancia no fue perfecta, pero fue espléndida, y, aunque me sintiera diferente, me alegro mucho de que lo fuera. Porque esa diferencia me llevó a ser como soy hoy y a conocer a la gente que de verdad merecía un hueco en mi vida.
Debería haber un botón de "me identifiqué" >.<
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