domingo, 17 de noviembre de 2013

Solo sexo

Te miro, miro a tus ojos. Miro tus labios y tu cuerpo. ¿Sabes lo que haría si la razón me lo permitiese? Me acercaría por detrás y te murmuraría al oído lo sexy que estás cuando llevas camisa. Te besaría apasionadamente para después empezar a quitarte la ropa muy despacio. Mi cuerpo iría bajando conforme te quitaba los botones uno a uno. Te tiraría al suelo y haría el amor contigo ahí mismo, sin palabras, sin explicaciones, solo sexo. Cuando termináramos, te besaría, me abrazaría a ti, y te diría, susurrando, que te quiero.

 Y bien... ¿A qué esperamos?

domingo, 3 de noviembre de 2013

Una voz

¿Acaso existe sonido más hermoso? ¿Acaso existe sonido más único? ¿Acaso existe sonido más envolvente? ¿Acaso existe un sonido como la voz?

Voces. Cada voz es una. Cada voz es un mundo. Las voces, nuestras voces. Esos sonidos que articulan palabras con un significado. Ese sonido que permite hacer nuestro mundo un lugar  público. Esas voces sexys, seductoras, dulces. Esas, esa. Esa voz.

Esos sonidos que se pierden entre los recovecos del tiempo. Las palabras que desaparecen en la inmensidad. Esas voces, esas palabras que quieres intentar atrapar, pero se te escapan entre los dedos. Esas voces que un día se irán. Nuestras voces, mi voz, su voz.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Una chica normal

Érase una vez una chica, una chica normal, quizá demasiado. No tenía nada de especial, no hacía nada extraordinario, ni tenía un intelecto fuera de lo convencional. Una chica demasiado usual, de las que encuentras en cada calle.

Un día, nuestra chica normal conoció a un chico, un chico que le llamaba la atención. Desde un primer momento, le pareció interesante y gracioso, aparte de guapo, por supuesto. Empezaron a hacerse amigos. Al principio, no se solían ver, pero de vez en cuando, ella pensaba en él. Poco a poco, la amistad iba creciendo, se iban conociendo más y la chica, cada vez pensaba más en él. A ella le gustaba, no lo tenía muy claro, pero era así. Aunque lo veía como algo inalcanzable, demasiado para ella y su normalidad.

Una noche, así, sin más ni más, comenzaron a hablar, y desde entonces hablaron casi todos los días. La chica comenzó a darse cuenta de que ese chico no era como los demás, él era muy especial. Hasta que un día, sin previo aviso, se enamoró. No se dio cuenta hasta más tarde, pero así era. Ella soñaba con que algún día le diría todo, y que entonces se besarían y sería la persona más feliz del mundo.

Los días y las semanas transcurrieron, ellos seguían hablando todos los días, pero habían pasado mucho tiempo sin verse, ella le echaba muchísimo de menos. Pero de pronto un día, todo ocurrió, quizás demasiado rápido para poder asimilarlo. Ese día, bueno, mejor dicho, esa noche, algo en su corazón se rompió en mil pedazos.

Desde entonces, y a día de hoy, no ha vuelto a ser la misma. Desde aquella noche, sueña todos los días con ese chico. Pero aún tiene ilusión, aún tiene esperanza, aunque sea diferente. Aún siente aquello, aún piensa en él todos los días.Y sigue esperando, a que algún día, se den un beso, se abracen y se den la mano.

viernes, 13 de septiembre de 2013

21 Guns

Do you know what's worth fighting for?
When it's not worth dying for?
Does it take your breathe away
and you feel yourself suffocating?

Does the pain weigh out the pride?
And you look for a place to hide?
Did someone break your heart inside?
You're in ruins.

One, 21 guns,
lay down your arms, get up the fight.
One, 21 guns
throw up your arms, into the sky.
You and I.
(Estribillo)

When your at the end of the road,
and you lost all sense of control
and your thoughts have taken their toll.
When your mind breaks the spirit of your soul.

Your faiths walks on broken glass
and the hangover doesn't pass.
Nothing's ever built to last.
You're in ruins

(Estribillo)

Did you try to live on your own?
When you burned down the house and home?
Did you stand to close too the fire
like a lier looking for forgiveness from a stone?

When it's time to live and let die
and you can't get another try.
Something inside this heart has died.
You're in ruins.

One, 21 guns.
Let down your arms, get up the fight.
One, 21 guns.
Throw up your arms, into the sky.

(Estribillo)


martes, 27 de agosto de 2013

Noche

Hermosas estrellas extintas, casas de aquellas almas que un día se perdieron en la oscuridad de vuestra noche. Seductoras de soñadores y caminantes, perturbadores de nuestros sueños y pensamientos. Cuántos deseos ya guardáis, cuántos gritos habéis escuchado, cuántos llantos habéis presenciado y cuántos amores habéis visto.

Hoy quiero que me confeséis qué veis cuando encontráis mis ojos, cuando claváis vuestra luz sobre mis pupilas. Esa luz que dibuja la silueta de la persona que cada cual añora, que cada cual desea, que cada cual ama. Esa luz que atraviesa mi piel y mis entrañas y lee, en la más absoluta clandestinidad, mi mente.

Hoy quiero que me confeséis que leéis. Hoy necesito encontrarme, encontraros, encontrarle. Hoy quiero que os llevéis mi alma con vuestra luz cuando el lucero del alba asome por las montañas y que la devolváis cada noche a mi cuerpo, hasta que llegue el día en que ella se haga independiente y vuele libre. Y ese día será aquel en el que consiga librarse del castigo que le pesa ahora.

Pero, hoy, mis queridas estrellas, yo me quedo a descansar de mi alma, de ese peso. Mis hermosas estrellas, mis extintas estrellas, mis seductoras y perturbadoras estrellas.

jueves, 8 de agosto de 2013

Cuando las gaviotas vuelven a la costa: Capítulo 4

Al día siguiente, todo el mundo me preguntaba como estaba.
Soporté lo mejor que pude el día. Me sentí bien, ya que la gente me prestaba mucha atención y procuraba no hablar mucho de mi madre por si acaso me ponía a llorar, o me enfadaba. Pero, aunque mucha gente estaba enterada, no todos lo estaban. Por eso a algunos les pareció un poco raro, y a última hora una chica me preguntó que me pasaba. Yo iba decírselo sin ninguna dificultad, la chica no tenía ninguna mala intención, pero rompí a llorar, y me fui sin dar explicaciones.

Mientras paseaba por la playa, pensé en mi madre, y también en mi padre. Entonces me di cuenta de algo. Corrí con todas mis fuerzas hasta mi casa, cuando llegué, abracé a mi padre:
-Lo siento papá, lo siento mucho no quería decir eso el otro día.
-No pasa nada Fani, sabes que te quiero muchísimo-.Dijo resaltando la í.
-Y yo a ti papá. Venga vamos, tenemos que arreglar la casa y hacer la comida.
A partir de ese día, mi padre fue mejorando, y al cabo de un mes estaba mucho mejor, seguía echando en falta a mamá, pero, de otra manera.

Acababa de empezar el verano, y como todos los años, nos dábamos el primer baño, comíamos en la playa y nos dábamos un paseo al atardecer:
-Papá, no se, es que es el primer año que lo hacemos sin mamá y me resulta extraño-.Dije.
-Pero Fani, ¿no oyes ese ruido?
-¿El mar?-.Dije un poco extrañada.
-No, es tu madre diciendo, adelante-.Me respondió. Me limité a sonreirle, y grité:
-¡Al agua!

Nos lo pasamos muy bien, nos comimos un bocadillo bien grande, y nos dimos un paseo acompañados de un precioso atardecer. De pronto se oyeron unos ruidos y mire al cielo, era una bandada de gaviotas:
-¡Mira papá!, la gaviotas han vuelto a la costa.


lunes, 5 de agosto de 2013

Cuando las gaviotas vuelven a la costa: Capítulo 3

Un mes después, tras una sesión, mi padre fue a recogerme. Le pregunte como estaba, él no respondió. Había pasado tanto tiempo en shock, que ni me había fijado en como estaba. Se le notaba que había descuidado su cuerpo. No tenía el pelo bien peinado, ni la ropa muy elegante, ni se había afeitado, ni se había lavado... Puedo decir muchas cosas, pero lo que estaba claro es que ya no era el de antes.
Llegamos a casa, el seguía sin hablar, se fue a la cocina y cogió un cigarrillo y una cerveza, ¡él nunca había fumado! Me di cuenta de que la casa estaba un poco sucia, bueno no solo un poco; había latas de cerveza por todas partes, colillas de cigarrillos, ropa sucia... Debí hacer algo, aunque en ese momento solo tenía ganas de visitar a mi amigo, el mar. Miré al cielo, el sol estaba en lo más alto, no sabía que hacer, ¿qué pasaría a partir de entonces?, ¿qué haría sin mi madre? Pensé en gritar, en llorar, pero sabía que eso no la traería de vuelta.
Volví a casa, mi padre ahora estaba en el sofá, mirando la televisión, bebiendo y fumando:
-Papá, no puedes seguir así, tienes que levantarte. Además, hay que limpiar la casa.
No respondió. Pensé que él estaba demasiado deprimido, y que debía limpiar la casa yo.
Cuando acabé, mi padre estaba igual, ¿qué podía hacer? En estos casos mi madre ya lo habría solucionado todo, pero yo no era ella, ¡solo tenía 14 años! Ella era una adulta, yo no sabía consolar.

Pasaron los días, la situación no había variado, yo hacía la comida, limpiaba, lo hacía todo. Pero un día, llena de rabia, comencé a gritar:
-¡No puedes seguir así más tiempo, llevas una semana en el sofá sin hacer nada! ¡Entiendo que eches en falta a mamá, pero no es justificación para que te quedes hay sentado, deprimido y pensando que tu vida ya no tiene sentido! ¡Llora, haz algo que te desahogue! ¡Si no fuera mamá quien hubiera muerto me ayudaría a pasar el bache junto a ella, pero tu ni si quiera me diriges la palabra!
-¡Tu madre no está aquí, yo no soy ella! !Y soy tu padre, no deberías hablarme así!-.Me respondió.
-¡Pues no lo pareces, un padre ayuda a su hija, no como tú!-.Dije.
-¡Escuchame Estefanía!
-¡Me llamo Fani!
-¡A tu cuarto!-.Me dijo aún más enfadado.
-¡Vale!, pero sabes que te digo, que ojalá hubieras muerto tú, ¡porque fue culpa tuya!-.Creo que la rabia hablaba por mi. Más tarde me arrepentí de esas palabras.
-¡Basta!-.Me dijo, y se fue.

Estuve llorando, gritando, maldiciendo en mi habitación durante varias horas. ¿Qué haría mamá ahora? Ella se enfrentaría la las circunstancias. Pero yo no podía, no tenía valor. Siempre lloraba cada vez que pensaba cuantas cosas no le pregunté, cuantas cosas no le dije. Cada vez que pensaba que no iba a verme crecer, a ver mis logros y mis fracasos. Pero sobre todo, cada vez que pensaba en sus abrazos, sus besos, su voz, su cara...

Bajé a hacer la cena, se la dejé a mi padre y me senté en la cocina. No podía estar a su lado. Yo estaba enfadada con él y él conmigo. Terminé de cenar y me fui a acostarme, y después de meditarlo un rato pensé que era hora de volver al instituto.

viernes, 2 de agosto de 2013

Cuando las gaviotas vuelven a la costa: Capítulo 2

Desperté unas horas más tarde en un hospital. Escuché al médico hablar con mi padre. De repente rompió a llorar. Nunca había oído a mi padre llorar. Se limpió los ojos y le dijo al médico:
-Voy a ver si está despierta-.
Quizá para que no sospechara lo que había ocurrido o quizá porque no quería que le viera sufrir, entró a la habitación intentando sonreír.
-Hola-. También se notaba que le costaba hablar, que tenía un nudo en la garganta.
-¿Qué ha pasado?-.Le pregunté, aunque, creo que ya sabía lo que me iba a responder.
-¿Me prometes que seguiremos siendo una familia normal?-.
-Si-.Le respondí, algo extrañada, pero del todo convencida, aunque al final, no resultó ser así.
-Tu madre a muerto...-. Echó a llorar de nuevo.
Yo no lloré, no hablé, no hice nada, simplemente pensé en lo último que le dije, esa frase, <<¡qué si mamá, odio que me metas prisa!>>. Sé que no fue muy ofensivo, pero lamentaba haber perdido esa valiosa oportunidad de decirle cuanto le quería. Pero no sabía lo que iba a pasar, en ese momento no lo pensé. Me limité a recostarme en la cama y quedarme perdida en mis pensamientos, que ahora mismo se habían convertido en un laberinto horrible en el que había entrado y no sabía como salir. Tan dolida estaba que ni hablaba, ni lloraba, ni gritaba, ¡ni siquiera comía!, estaba bloqueada. Los médicos consideraron con mi padre llevarme a un psicólogo.


A pesar de mi estado mental en esos momentos, recuerdo perfectamente mis visitas al psicólogo. Estuve más de un mes sin asistir a clase. Recuerdo que, al principio, intentaron hacer que dijera alguna cosa pero, como no había dado resultado, me hicieron diversos test escritos. Más tarde, me sometieron a diversas pruebas físicas. Estuve yendo allí varios meses más, pero para entonces, lo peor había pasado.

martes, 30 de julio de 2013

Cuando las gaviotas vuelven a la costa: Capítulo 1

Una mañana, como cualquier otra, me desperté esperando que ese día fuera igual que los demás. Ojalá hubiese sido así:
-Venga Fani, levantate que llegaremos tarde-.
Allí estaba mi padre. Recuerdo su rostro antes de lo ocurrido: los ojos muy abiertos, el pelo bien peinado y aseado, una sonrisa de oreja a oreja y un bigote que parecía de cuento. No es que fuera precisamente el más guapo del mundo, pero si el mejor padre:
-Levanta, venga-.
Me levanté de la cama con mucha pereza. Pensé <<otra vez la rutina de cada día, me gustaría que hoy pasara algo distinto>>,que tonta fui al desearlo. Miré la ventana, y allí estaba, el mar. El mar me tranquilizaba. Me cambié de ropa y me tomé el desayuno. Entonces oí a mi madre llamándome desde el coche. Fui y allí estaba, con sus ojos azules, su sonrisa y su pelo corto, rubio y lacio. Creo que en ese momento debería haberle dicho algo un poco más bonito:
-¡Qué si mamá, odio que me metas prisa!-.

Todo fue demasiado rápido, ¿cómo íbamos a saber lo que iba a ocurrir? Mi padre empezó a sacar marcha atrás el coche. Estaba en el garaje y había un tabique que impedía ver quien venía por ambos lados. Entonces, ¿cómo iba a ver al coche que venía por la derecha? Salimos del todo, y cuando mi padre se disponía a poner el coche en una posición de salida, vimos otro demasiado cerca. A mi padre no le dio tiempo a reaccionar, y al pobre conductor del otro coche tampoco. De pronto todo se volvió negro. Oí vagamente a mi padre gritando cada vez más alto:

-¡Fani, Alicia!-. Perdí el conocimiento del todo.

domingo, 28 de julio de 2013

Bien-Mal

¿Acaso vivimos en un mundo donde los buenos son premiados y los malos castigados? ¿Vivimos en un mundo justo? ¿Sabemos lo que es la justicia?

Por qué esto está bien y aquello está mal. Por qué la conducta aceptada en este mundo es como es. Lo bueno y lo malo apenas están separados si lo pensamos. Algo bueno podría interpretarse como malo, o algo malo podría convertirse en bueno. Parecerá un argumento extraño, pero a veces es difícil distinguir entre el bien y el mal.

¿Es justo castigar a alguien que, pretendiendo hacer el bien, acabe haciendo el mal? Y si ayudando a una persona, perjudicamos a otra, ¿esto se puede considerar hacer el bien o el mal? Al fin y al cabo, lo que cuenta es la intención. Pero y si, a pesar de nuestra intención, hacemos mucho daño, ¿debe eso ser castigado?

A veces me planteo como sería un mundo justo de verdad. Si lo llevamos al punto más simple, parece fácil. Pero, ¿realmente lo es? Realmente es posible un mundo totalmente justo, en que todos recibamos lo que merecemos. Dicho así, parece un poco imposible.

sábado, 6 de julio de 2013

Nowhere man

He's a real nowhere man,
sitting in his nowhere land,
making all his nowhere plans for nobody.

Doesn't have a point of view,
knows not where he's going to,
isn't he a bit like you and me?

Nowhere man please lisent,
you don't know what you're missing,
nowhere man, the world is at your command!

He's as blind as he can be,
just sees what he wants to see,
nowhere man can you see me at all?

Nowhere man, don't worry,
take your time, don't hurry,
leave it all till somebody else
lend you a hand!

Doesn't have a point of view,
knows not where he's going to,
isn't he a bit like you and me?

He's a real nowhere man,
sitting in his nowhere land,
making all his nowhere plans for nobody! (x3)

Información

He tenido una temporada movidita y no he podido escribir. Ya sabéis, el típico rollo de exámenes y demás cosas. Aun así, no creo que escriba en un tiempo, quizá alguna pequeña entrada de vez en cuando. Estoy atravesando una pequeña "crisis". En fin, que tengo mucho que decir, pero no se expresarlo. Aparte de que solo un pensamiento ocupa mi cabeza, impidiéndome pensar en más cosas, espero que lo entendáis. ¡Hasta que mi cabeza vuelva a estar en su sitio!

viernes, 24 de mayo de 2013

Preguntas

Hemos construido un mundo alrededor de nosotros. Los edificios, las carreteras, los coches, las farolas... TODO. A veces me pregunto: si todo esto no estuviera aquí, ¿qué habría?
¿Hemos humanizado el mundo o lo hemos destruido? En cada metro artificial podría haber un animal, un árbol, una flor.
¿Sobreviviríamos sin todos estos lujos? Nos hemos acostumbrado a que nos mantengan, nos hemos vuelto dependientes. No somos capaces de vivir fuera de nuestro mundo.
¿Por qué la naturaleza no ha dado está capacidad? y, ¿por qué a nosotros? Nuestra racionalidad, nuestro modo de entender el mundo, por qué es así.
¿A caso el ser humano es un destructor o es la inteligencia la que nos vuelve destructores? Somo incapaces de economizar los recursos que necesitamos; estamos destruyendo nuestro hogar.
¿Somo nosotros los que destruimos a la naturaleza o es la naturaleza la que se destruye a si misma? Somos parte de la Tierra; quizá solo somos el detonante para un cambio necesario en ella. Puede que solo seamos uno de los muchos ciclos de destrucción que ha tenido la Tierra. A lo mejor cuando ya no le hagamos falta, desaparezcamos y comience a regenerarse de nuevo.

Me paro, miro alrededor y me hago estás preguntas, ¿estaré loca? Yo no, lo está mi curiosidad por aprender.

lunes, 20 de mayo de 2013

Música

La música me hace sentir.
Me hace reír. Me hace llorar. Me hace gritar.
Me hace saltar. Me hace bailar. Me hace cantar.

¿Qué es la música? Es una parte esencial de mi vida. Lo que hace mis días especiales.
La música impide que mi mundo caiga en la monotonía. Tantos sentimientos expresados. Tantas sensaciones. Tantas opiniones. Tantas ideas.

La música llega a mi corazón. Le toca, le hace cosquillas, le golpea.
Siento la música en mi alma. Siento que la aviva, que la hace feliz.
La música me hace volar, me hace libre.

Me encanta la música. Creo que sin ella, no podría vivir.

lunes, 13 de mayo de 2013

El amor y el escondite (cuento popular)


Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos, actitudes y pasiones de los humanos.

Cuando el aburrimiento ya había bostezado por tercera vez, la locura propuso jugar al escondite. La intriga levantó la ceja en señal de interés, y la curiosidad no pudo evitar preguntar: “¿El escondite?¿Qué clase de juego es ese?” La locura comenzó a explicar: “Mientras yo cuento hasta un millón, vosotros os escondéis, y al primero que encuentre, mi lugar ocupará.” La euforia no cabía en si de entusiasmo, la alegría daba tantos saltos que ¡hasta convenció a la duda y a la apatía! Pero rara vez es aquella en la que todos están de acuerdo, algunos se negaron a jugar: la verdad sabía que la encontrarían, se escondiera donde se escondiera; ¡la soberbia lo consideraba un juego tonto!, aunque más bien, era porque la idea no había sido suya; la cobardía no quería arriesgarse.

Cuando comenzó el juego, la primera en esconderse fue la pereza, que se escondió en la primera piedra al lado del camino. ¡La fe subió al cielo! La envidia se cobijó bajo la sombra del triunfo, que estaba en lo alto de la copa de un árbol. ¡La generosidad apenas si encontraba sitio para esconderse! Cada lugar era el prefecto para alguno de sus amigos: para la belleza, un campo de amapolas; para la timidez, un pequeño arbusto; para la voluptuosidad, una mariposa; para la libertad, un águila. Así, finalmente la generosidad se escondió en un rayo de sol. El egoísmo encontró un sitio cómodo y fresco, ¡pero solo para él, por supuesto! La mentira se escondió en el fondo de los océanos, ¡es mentira!, se escondió en la boca de las personas. La pasión y el deseo se escondieron en el centro de los volcanes. Y el olvido, ¡he olvidado donde se escondió!

Cuando la locura ya casi había terminado, el amor aún no había encontrado escondrijo. Pero de repente, divisó a lo lejos un rosal y se escondió entre sus rojas flores. Justo entonces fue cuando la locura terminó.

La primera en aparecer fue la pereza, que se podía distinguir a primera vista. La segunda fue la fe, a la cual se le oía discutir con Dios sobre temas teológicos. La pasión y el deseo se sentían en el temblar de los volcanes. La siguiente fue la envidia, tras la cual no era difícil deducir donde se encontraba el triunfo. El egoísmo salió solo a su encuentro, pues su cómodo y fresco escondite había resultado ser un enjambre de avispas. La locura, cansada, se acostó en un campo de amapolas, donde encontró a la belleza. La duda aún estaba en medio de una cerca, decidiendo si esconderse a un lado o a otro. El talento fue encontrado en un reflejo, al ir la locura a beber agua. La angustia se encontraba en un pozo negro. La mentira se delató fácilmente. ¡Hasta encontró al olvido, que había olvidado que estaba jugando!

Ya todos habían sido hallados, excepto el amor. La locura lo buscó por cada rincón, cada mar, cada prado, cada árbol, ¡lo buscó por todo el mundo! Cuando ya estaba apunto de darse por vencida, vio un rosal, el cual, con una horquilla, comenzó a zarandear. De pronto, un grito de dolor se escuchó entre las ramas; las espinas de las ramas habían herido los ojos del amor. La locura se disculpó, lloró, suplicó, hasta tal punto, ¡que llegó a prometerle ser su lazarillo!

Desde entonces, desde que se jugó por primera vez al escondite en la Tierra, el amor es ciego y la locura lo acompaña siempre.

domingo, 5 de mayo de 2013

Salón del manga de Cartagena

El sábado pasado fue el primer Salón del manga de Cartagena. A pesar de ser un salón del manga, te puedes encontrar desde superhéroes hasta personajes de videojuegos. Yo fui de Emily, un personaje de Tim Burton en la película ''La novia cadáver''. ¡Nos lo pasamos genial! Os dejo unas cuantas fotos del encuentro.


 Una foto con un caballo y una muerta comiendo un pastelillo.


 Exposición de personajes en cartón.


 Encuentro con unas amigas en el salón.


 Slash de Guns 'n roses


 Mi cosplay y yo.


 Unos predator muy bien hechos.


 Don't look, or it takes you.


 ¡Capitán América!


 No me gusta Caitlyn, siempre me mata.


 ¡Es Cálico Electrónico!


 No me puede matar porque ya estoy muerta.


 R2-D2, C3PO y el Caballero Oscuro por detrás.


Mis amigas y yo. Nos lo pasamos genial ese día.

sábado, 27 de abril de 2013

Confesiones

Tengo miedo.
Tengo miedo de quererte y no conseguirte.
Tengo miedo de equivocarme.
Tengo miedo de hacerte daño.

Cuando hablo contigo estoy feliz. Es de las pocas veces que de verdad puedo ser yo misma.
Cuando me hablas, me es imposible no sonreír.
Río, salto, no quepo en mi de alegría si me hablas.
Jamás he sentido algo así por un chico, y aún no tengo muy claro lo que es. Pienso en ti cada minuto del día. Sonrío al pensar en nuestras conversaciones. Me río al pensar en su absurdez.

Pero tengo miedo.
Tengo miedo de que no me correspondas, de parecer una estúpida ante tus ojos, de destruir nuestra amistad.
Tengo miedo de estar escogiendo mal, de solo ver la portada y no conocer el interior.
Tengo miedo de confundir mis sentimientos, de que no te ame, de que te haga daño.

Ahora sé lo que es amor, lo que es estar enamorada, y duele.
El amor duele más que nada en el mundo; me hace sufrir, me hace llorar. Pero duele aún más el amor no correspondido, la sensación de no poder sentirte nunca.

Quiero confesarte algo: te quiero.

miércoles, 27 de marzo de 2013

¡Información!

¿Información? Sí, información.
Come veis la anterior entrada se llama "In my life" y habla de mi infancia. En fin, esta tarde, sin más ni más se me ha ocurrido abrir ............ (sonido de tambores) ............ ¡UNA  SECCIÓN!
Si amigitos, la primera sección del blog que ya lleva abierto ¡¡UN AÑO!!
En fin, la sección dicha se llamará "In my life" y hablará un poco de mi vida para que me podáis conocer  más a fondo (si os interesa claro).
¡Hasta aquí la información de hoy! Sonreid siempre y que os acompañe la dicha.

In my life

Ya era rara cuando iba al colegio. Mientras que las demás niñas veían series de chicas estúpidas, yo me dedicaba a ver dibujos animados infantiles. Cuando ellas ya tonteaban y se besaban con los chicos, yo aún los encontraba como amigos. En tanto que ellas leían cuentos de princesas, yo los leía de piratas.

Varias veces me he llegado a plantear: ¿seré yo una chica rara entre normales, o, seré una chica normal entre raros? Da igual el planteamiento, era diferente, y lo notaba mucho. Nunca tuve muchos amigos y las niñas se metían un poco conmigo. Ninguna de mis amistades duraba mucho, siempre me dejaban tirada.

A pesar de todo esto, considero que tuve una infancia bastante feliz. Los pocos amigos que tenía me hacían sentir bien, aunque después desaparecieran. Mi familia me quería mucho y no puedo pedir otra mejor que la que tengo. Y yo, con mi propia imaginación, me hacía sentir feliz. A menudo me hacían compañía amigos imaginarios, normalmente eran personajes de series y películas. Soñaba que los conocía y vivía aventuras con ellos, imaginaba que tenía superpoderes, fantaseaba que salvaba a la gente. Todo eso, aunque parezca una tontería, me hacía realmente feliz.

Mi infancia no fue perfecta, pero fue espléndida, y, aunque me sintiera diferente, me alegro mucho de que lo fuera. Porque esa diferencia me llevó a ser como soy hoy y a conocer a la gente que de verdad merecía un hueco en mi vida.

sábado, 2 de marzo de 2013

Nosotros nos caemos, nosotros nos levantamos

Me siento engañada.
Me siento indignada.
Me siento estúpida.
Cómo  las personas podemos dejar que nos ocurran estas cosas. Cómo les dimos el poder a quienes no se lo merecen.

El país decae, la gente baja la cabeza, los poderosos nos pisotean. Nosotros poco podemos hacer, mas que observar como danzan alrededor de nuestras almas deprimidas y como apuestan cuando caerá una más. Se ríen. Ríen mientras los sueños caen, mientras las esperanzas desaparecen. Se deleitan con nuestro sufrimiento. Se mofan de nosotros, exclaman, dicen, mienten. Nos damos cuenta, pero poco podemos hacer para evitarlo. No responden a las cuestiones. Se limitan a dar explicaciones sin sentido, esperando que nos lo creamos.

Nuestro sufrimiento está siendo en vano, ellos ganan, nosotros perdemos. Ellos pierden la credibilidad, pero siguen teniendo el poder. Nosotros ganamos seguidores, pero perdemos nuestras vidas. Cuánto tiempo durará esta farsa, cuánto más tendremos que aguantar.
La luz se apaga, la oscuridad gana. Otro alma cae. Otra carcajada suena. Continúa el ciclo. Ellos se hacen poderosos a base de nuestras almas. Nadie se enfrenta a ellos, nadie levanta cabeza, nadie saca pecho. Cuántas almas más han de caer, cuántas risas más han de resonar.

No habrá ningún héroe que nos rescate, ninguna persona se levantará en nuestro nombre. Nadie lo hará porque nosotros somos nuestros propios héroes, porque solo todos juntos podemos apagar sus risas. Solo todos juntos podremos levantar a los caídos. Solo todos juntos lo conseguiremos. ¡EL PUEBLO TIENE EL PODER!

viernes, 1 de febrero de 2013

Trabando trabalenguas que traban

Efervescente que efervescía que efervesció era la pastilla que quería tomarme yo. Mientras mi pastilla efervescente efervescía y efervesció yo le puse otra pastilla efervescente que efervescía a mi mamá. Y esfervesciendo  que efervesce que efervesció  las pastillas efervescieron y ahí se bajo el telón.

Este trabalenguas que traba trabando las lenguas se me ocurrió a mi mientras observaba como mi pastilla efervescente efervescía hasta que efervesció.

miércoles, 16 de enero de 2013

Veo veo

Nuestra vida pasa, transcurre. Para unos es larga, para otros corta, quizá dependa del optimismo de cada uno.
La vida está para vivirla, quiero decir, la vida se saborea, se disfruta. Pero puede que a veces vayamos demasiado deprisa para darnos cuenta, corremos. Parémonos un momento, ralenticemos nuestro tiempo. Observad a vuestro alrededor, estéis donde estéis. Mirad al cielo, ¿qué veis?, ¿estrellas, nubes, nada? No se lo que vosotros veréis, pero yo veo miles de millones de historias, cada una ocurriendo ajena a mi. En ese momento me siento pequeña, aunque también me siento grande, es una sensación extraña. Pienso en todas las personas, en las miles, en las millones, que lo están pasando peor que yo, mucho peor, y en ese momento me siento feliz y completa.
Esto es todo cuanto veo a mi alrededor, y gracias a  ello puedo presumir de que SOY FELIZ.

jueves, 10 de enero de 2013

¿No podemos convivir?

Somos todos iguales. Tenemos dos ojos, una boca, un corazón. Entonces, ¿por qué siempre vemos la necesidad de destruirnos unos a otros? Inventamos armas superdestructivas, y todo para qué, ¿por si acaso?, ¿para asustar a la gente?, ¿para tener un poco más de tierra? La humanidad me ha enseñado una cosa, no sabemos respetarnos y aún tardaremos en hacerlo.
Pero esto no solo ocurre a nivel mundial, también ocurre a nivel personal. Nos odiamos, nos criticamos. ¿No podemos llevarnos todos bien? ¿Tan solo por unas pocas diferencias que nos caracterizan nos llevamos tan mal? No me refiero a que nos amemos los unos a los otros, no, intento decir que estaría bien que todos contáramos con todos. ¿Por qué cuesta tanto ayudar a una persona que no puede con las bolsas de la compra? Por supuesto esto es una metáfora.
Ante estas situaciones pienso: EL MUNDO ES DE TODOS, NO DE CADA UNO.